Un terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter ha sacudido este lunes el suroeste de China. El último balance oficial de las autoridades de la provincia de Sichuán, epicentro de los temblores, eleva la cifra de muertos de los cien iniciales a más de 8.500.
El número de heridos puede alcanzar los 10.000, según las cifras provisionales de la oficina gubernamental para la coordinación de las labores de rescate. Las autoridades chinas consideran que se trata del peor terremoto que ha sacudido el país en los últimos 30 años. Tuvo su epicentro cerca de la turística localidad de Wenchuan, donde se encuentran tres lugares Patrimonio Mundial de la Unesco.
Las cifras de víctimas van llegando con cuentagotas, aunque las localidades a un radio de menos de 100 kilómetros del epicentro ya han asegurado que la devastación es inmensa y los muertos sólo en esas localidades se cuentan por miles. Sólo en Beichuan, a unos 50 kilómetros al noreste de Wenchuan, se cifran entre 3.000 y 5.000.
El terremoto, que golpea a un país que intentaba entrar en una atmósfera festiva con ocasión de los Juegos de Pekín 2008, ha producido el corte de las comunicaciones por móvil en muchas de las zonas afectadas, además de los servicios de Internet.
Las provincias afectadas por el terremoto suman una extensión de más de 1,3 millones de kilómetros cuadrados, donde viven más de 200 millones de personas. Wenchuan, zona del epicentro, está habitada por unas 111.800 personas, muchas de ellas tibetanas, y el pasado mes de marzo fue uno de los lugares donde se produjeron protestas contra el Gobierno chino, en la prefectura de Aba.
